Supongo que la palabra más buscada en Google al final del verano es : VUELTA AL COLE. Vuelta al cole mochilas, vuelta al cole libros de texto, vuelta al cole uniformes, vueltas al cole… Bueno, pues yo vuelvo al blog porque nuestras vueltas al cole son de todo menos consumistas. Este año no he comprado nada. Elia no lleva libros de texto, todo el material que necesitan está en el cole y todo se comparte, no llevan batas ni uniforme y  cómo no tienen que cargar con libros lo de la mochila pasa a ser algo anecdótico.

Por suerte cada vez hay más coles  de nueva creación donde se aprende de una forma muy distinta a la que nosotros aprendimos y donde los libros de texto  los crean los propios niños.

La idea de hacer un taller a peques de entre tres y cuatro años siempre me resulta motivadora y atractiva, pero cuando me tengo que enfrentar a esa situación me entra el pánico. Los niños a esa edad son una explosión de creatividad y sin duda alguna el público más exigente y crítico al que te puedas enfrentar. ¿Les gustará? ¿Será los suficientemente atractivo para captar su atención? ¿ Será demasiado complicado para su edad o demasiado dirigido? ¿Tiene algún valor pedagógico?… Al final se trata de divertirse y aprender jugando, ¿no? Así, que hace unos días me apunté  para hacer uno de los talleres semanales que realizan las familias  en el cole de Elia. Mi propuesta: hacer un DIY, una cámara de fotos de cartón que pueden personalizar y llevársela a casa. Quería que al acabar el taller se llevaran un objeto realizado por ellos mismos, algo con lo que continuar imaginando y creando. La pintaron y la decoraron con pegatinas con total libertad.

Este verano tenemos un plan. A primera vista  lo de trabajar en casa y tener mi  oficina en el salón no es muy compatible con los tres meses de vacaciones que tiene mi hija. En vista de lo que nos iba a llegar y después de la experiencia del año pasado, donde la improvisación se apoderó de nuestras vidas,  he decidido trazar un plan y estoy en búsqueda de libros de manualidades para niños pero de esos que me gustan tanto a mí como a Elia.

Una de las cosas que me llevó a trabajar por mi cuenta era de la poder gestionar mi tiempo para poder conciliar y disfrutar de mi hija. No me he perdido ni “una primera vez”. Eso no tiene precio y quiero seguir haciéndolo. Aunque me pase el verano haciendo malabares.

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