Los típicos cuadernos de verano no me gustan nada y en mi empeño de llevar un verano creativo con Elia quería ofrecerle otras alternativas. Antes de irnos de vacaciones me pasé por Chandal. Muchos sabéis que es una de mis tiendas favoritas y el sitio perfecto para encontrar inspiración y nuevas propuestas editoriales. Si hay algo molón, seguro que ellos lo tienen. Son unos buscadores de tesoros y una apuesta segura si buscáis altas dosis de creatividad.

Un consejo, ir con tiempo y dejaros aconsejar por Isa o Ángeles; lo saben todo sobre novedades para los peques y además es un placer hablar con ellas.

Aparte de salir cargada de “joyitas”, después de la charla tengo la sensación de estar totalmente al día de las últimas tendencias.

Mi  cabeza ya está en modo vacaciones, a pesar de que estoy haciendo malabares para conciliar. Llevo una semana trabajando en cafeterías molonas,  mientras Elia disfruta de sus clases de teatro. Os suena un poco, ¿no?

Lo importante es que  la actitud dominguera no falte, así que en  lugar de quejarme intento aprovechar la situación. Buscamos nuevas formas de pasarlo pipa, aprender y crear contenido para el blog. Eso quiere decir que la hemos vuelto a liar en casa. Elia lleva todo al terreno del juego simbólico y nos hemos ido de viaje, a descubrir mundo, pero sin salir de casa.

Nuestros aliados, una maravilla de libros infantiles que nos han llevado a países lejanos. Hemos dado la vuelta al mundo  en avión, en barco, en tren…

¿Quién se viene de viaje ?

Cuando tienes hijos hay algo que vas a aprender sí o sí  y es a tener más paciencia. Yo no sospechaba lo mucho que la iba a ejercitar y a la vez lo necesario que es que respetemos los tiempos de los niños y que  no les contagiemos nuestra prisas y el ritmo de vida adulto. Me he cuestionado muchas veces si ese tipo de vida acelerada, sin prestar mucha atención a lo que haces y solo pasando por ahí, es lo que le quiero enseñarle a mi hija. Elia es nerviosa y muchas veces la veo haciendo cosas a toda velocidad repitiendo patrones de conducta que ve en mí.  Así que pararme con ella y observar sin prisas las pequeñas cosas que suceden en nuestro alrededor lo he  incorporado como una rutina diaria.  El libro infantil Esperando de Editorial Juventud  me ha ayudado a transmitirle eso a Elia. Es una forma de trabajar pequeñas propuestas basadas en el Mindfulness para niños  que mejoran su capacidad de concentración y observación y nos ayuda a romper el ritmo frenético del día a día.

 Las  actividades Mindfulness  hacen que se tenga conciencia plena, es decir, que prestemos atención al aquí y al ahora. Los niños son especialistas en vivir el presente de forma muy intensa y consciente. Con las técnicas de Mindfulness se logra mejorar en los niños la capacidad de concentración y observación.

Os invito a parar y  a  tomaros unos minutos. Leer sin prisas la reseña que nos de deja Boolino sobre El libro infantil Esperando, que yo me voy a mirar por la ventana.

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