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Inspírate

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Este año ha sido el año de NO ME DA LA VIDA. Casi me rindo con el DIY del Calendario de Adviento. He estado a punto de salir corriendo con la capa de mala madre a comprar un Calendario de Adviento de esos del super. Esos que cuestan menos de un euro y que dejan secuelas de por vida a causa de los dibujos tan horribles que les plantan, por no hablar de las chocolatinas… Todos sabemos que al final siempre aparece alguien por casa con uno y que a los peques les rechifla. Es una causa perdida.

Una de las señales del paso del tiempo es el DIY del Calendario de Adviento. Es un de esos post que publico año tras año. Me gusta idear cómo vamos a hacerlo y cuando veo las fotos de los post antiguos, con Elia tan pequeñita, me entra un ataque de nostalgia. Este año, como ya sabéis que ” NO ME DA LA VIDA”, habrá un nuevo post con el DIY de Calendario de Adviento pero todavía estoy ultimando detalles. Mientras acabo  de recopilar el material y hacer las fotos os dejo un post express con los CALENDARIOS DE ADVIENTO de los tres últimos años.

Creo que yo os he dicho mil veces que no soy de Halloween, ni de Navidad, ni de Carnaval,  ni de nada. De lo que si soy es de currarme lo de la ACTITUD DOMINGUERA. ( Si queréis saber que es, os lo explico aquí ). Y es que desde que dejamos de ser dos para ser tres cualquier cosa me hace ilusión y me da igual el motivo para liarla. Así que este año celebramos lo del truco o trato y con disfraz de Halloween incluido.  Una versión express del disfraz de Halloween dedicada especialmente a madres y padres a los que no nos da la vida, que debemos ser un 99%.

Este año ha sido de esos en los que he tenido la sensación de ir corriendo, con prisas y sin poder coger aliento y encima creyendo que estaba en la onda de  lo de la SLOWLIFE. Yo lo intento, pero es que tengo estrés hasta en las clases de yoga. Lo que casi consigo es que Elia no lo note,  así que aunque sea para ella me pongo unas horas al día en modo SLOW.

Los típicos cuadernos de verano no me gustan nada y en mi empeño de llevar un verano creativo con Elia quería ofrecerle otras alternativas. Antes de irnos de vacaciones me pasé por Chandal. Muchos sabéis que es una de mis tiendas favoritas y el sitio perfecto para encontrar inspiración y nuevas propuestas editoriales. Si hay algo molón, seguro que ellos lo tienen. Son unos buscadores de tesoros y una apuesta segura si buscáis altas dosis de creatividad.

Un consejo, ir con tiempo y dejaros aconsejar por Isa o Ángeles; lo saben todo sobre novedades para los peques y además es un placer hablar con ellas.

Aparte de salir cargada de “joyitas”, después de la charla tengo la sensación de estar totalmente al día de las últimas tendencias.

La idea de hacer un taller a peques de entre tres y cuatro años siempre me resulta motivadora y atractiva, pero cuando me tengo que enfrentar a esa situación me entra el pánico. Los niños a esa edad son una explosión de creatividad y sin duda alguna el público más exigente y crítico al que te puedas enfrentar. ¿Les gustará? ¿Será los suficientemente atractivo para captar su atención? ¿ Será demasiado complicado para su edad o demasiado dirigido? ¿Tiene algún valor pedagógico?… Al final se trata de divertirse y aprender jugando, ¿no? Así, que hace unos días me apunté  para hacer uno de los talleres semanales que realizan las familias  en el cole de Elia. Mi propuesta: hacer un DIY, una cámara de fotos de cartón que pueden personalizar y llevársela a casa. Quería que al acabar el taller se llevaran un objeto realizado por ellos mismos, algo con lo que continuar imaginando y creando. La pintaron y la decoraron con pegatinas con total libertad.

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