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Creatividad

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Este verano tenemos un plan. A primera vista  lo de trabajar en casa y tener mi  oficina en el salón no es muy compatible con los tres meses de vacaciones que tiene mi hija. En vista de lo que nos iba a llegar y después de la experiencia del año pasado, donde la improvisación se apoderó de nuestras vidas,  he decidido trazar un plan y estoy en búsqueda de libros de manualidades para niños pero de esos que me gustan tanto a mí como a Elia.

Una de las cosas que me llevó a trabajar por mi cuenta era de la poder gestionar mi tiempo para poder conciliar y disfrutar de mi hija. No me he perdido ni “una primera vez”. Eso no tiene precio y quiero seguir haciéndolo. Aunque me pase el verano haciendo malabares.

¿Alguién sabe por qué de lunes a viernes hay que despegar a los peques de las sábanas y los sábados y domingo se levantan ellos solitos, cuando todavía no han puesto ni las calles? Es uno de esos misterios de la vida que alguien debería resolver.

El sábado pasado Elia se despertó a eso de las 7 de la mañana. Os podéis imaginar como nos cundió el día. A las 10:30 ya habíamos pintado, jugado y construido un cohete espacial con un bolsa de papel y sin saber muy bien cómo me vi en la cocina, con Elia llena de harina hasta en las cejas y  haciendo magdalenas de zanahoria. Tengo una receta tipo que en caso de apuro y cuando las neuronas no me dan para más, va en piloto automático y siempre sale bien.  Ya la había compartido por aquí, así que hoy os traigo la versión  mejorada de las magdalenas de zanahoria al estilo dominguero. ¡Ay! que me parto de risa, lo del invento marketiniano de la receta mejorada me parece surrealista.

Mi propuesta de DIY para Halloween son unas calabazas, pero no de esas tan terrorífícas, aunque siempre se pueden adaptar. Una tela con un toque siniestro, unas telarañas y algunos bichejos y las calabazas otoñales se convierten en decoración de la semana del truco o trato. La idea inicial era esa pero al final cuando fui a comprar las telas me gustaban todas menos las típicas de Halloween. La de rayas amarillas me atrapó y acabó con la idea de hacer algo siniestro.

Si tuviera que decir qué es lo que más le gusta a Elia después del chocolate, sería disfrazarse. Así que en las semanas de siete domingos siempre es  Carnaval. Pero como se acerca ya la fiesta más loca del año, estos días estamos todavía más creativas.

Ya no nos conformamos con sacar trapos, vestidos de princesa o trajes de súper héroe, hemos pasado a hacer un DIY de máscaras de Carnaval.

Además nos hemos lanzado al reciclaje; unas cajas de huevos de cartón, un poco de pintura, unos pequeños accesorios y Elia se ha convertido en conejo, zorro y cerdito en un plis plas.

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