La intensidad de trabajo de algunos meses me deja K.O. y el mes de abril ha sido uno de esos. Tengo una necesidad vital de desconexión, de dejar de lado las pantallas y cada vez soy más consciente de que para conectar antes hay que tomarse un tiempo para desconectar y eso necesita de una escapada. No estaría nada mal un  Hotel en Andorra con Spa  o algo más sencillo como tomarme una tarde  para mí.

Hace unos días, Florachic organizó un taller para la confección de ramos de flores y fue genial. Desconexión. Y además la posibilidad de poner caras a muchas de las cuentas que sigo en Instagram. Las cosas sencillas y cotidianas también me funcionan: tomarse diez minutos para no hacer nada, pintarme las uñas o  hacer el cambio de armario. Lo de hacer armarios es muy particular pero a mí me funciona. Me pongo como loca cambiando la ropa de sitio y me resulta muy liberador tirar todo lo que sé que ya no me voy a poner. La única condición es que las pantallas desaparezcan durante un tiempo, algo aparentemente  fácil y que no hacemos de forma consciente. Pero este mes me he saltado todas mis  normas de desconexión  y necesito un tratamiento  de choque.  Lo del Hotel de lujo Andorra  creo que me funcionará mejor que lo de hacer armarios. ¿ Y a quién no?

Aunque trabajo con redes sociales y me gusta mucho porque puedo sacar mi lado más creativo, la  verdad es que hay momentos que también pueden llegar a saturar. Las redes sociales me han dado muchas cosas buenas, me he reinventado, he conocido a muchas personas con gran talento que han desatado mi creatividad… pero también me han generado estrés y ciertas contradicciones con el ejemplo que le estamos dando a las nuevas generaciones. Ahora mismo estoy en un proceso de aprendizaje para gestionarlas mejor dentro de mi día a día y no estar permanentemente conectada.

La verdad es que roban mucho tiempo y el “no me da la vida” está siempre presente.  Después de muchos momentos de “no puedo” he llegado a la conclusión de que lo mejor es ser consciente de que el día tiene las horas que tiene y que lo realmente importante no es hacer muchas cosas sino estar al 100% en lo que estás haciendo.  Por la tardes, si voy al parque con mi hija, intento evitar el móvil. Confieso que no lo consigo siempre. Somos ejemplo para nuestros hijos y probablemente sea  mejor hacer armarios y liar en casa un caos tremendo antes que nos vean todo el día enganchados a las pantallas. Yo este finde, desconecto. ¿ Y vosotras?

¡Feliz desconexión!

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