Creo que yo os he dicho mil veces que no soy de Halloween, ni de Navidad, ni de Carnaval,  ni de nada. De lo que si soy es de currarme lo de la ACTITUD DOMINGUERA. ( Si queréis saber que es, os lo explico aquí ). Y es que desde que dejamos de ser dos para ser tres cualquier cosa me hace ilusión y me da igual el motivo para liarla. Así que este año celebramos lo del truco o trato y con disfraz de Halloween incluido.  Una versión express del disfraz de Halloween dedicada especialmente a madres y padres a los que no nos da la vida, que debemos ser un 99%.

Este año ha sido de esos en los que he tenido la sensación de ir corriendo, con prisas y sin poder coger aliento y encima creyendo que estaba en la onda de  lo de la SLOWLIFE. Yo lo intento, pero es que tengo estrés hasta en las clases de yoga. Lo que casi consigo es que Elia no lo note,  así que aunque sea para ella me pongo unas horas al día en modo SLOW.

A lo que que vamos, el disfraz de Halloween improvisado. Este año es  de lo más facilón y resultón, pero lo más importante es que algo tan sencillo hizo a Elia inmensamente feliz. La fiesta de Halloween en el bosque y el disfraz, improvisados, fueron imperfectamente perfectos. El disfraz, un vestido negro efecto piel de Mango Outlet. La idea inicial era pintarlo como un esqueleto pero luego me gustó tanto puesto que no lo hice, así que el protagonismo se lo llevaron unas medias de araña de HM y la capa que  era una tela negra de tul con purpurina que compré en Los Encantes de Barcelona y que  le até al cuello con una cinta. Para rematar, una botas negras de Primark, de esas que duran solo unos días , pero para el disfraz de Halloween son más que suficientes.

Lo del disfraz de Halloween fue lo de menos, lo importante y lo que hizo a Elia feliz fue  que dediqué casi todo el fin de semana  a montar junto a ella un fiesta terrorífica en el bosque. Hubo calabazas, palos y piedras, telarañas ( que ni se ven en las fotos). Hicimos de murciélago, jugamos al tres en raya con calabazas y piñas, montamos un fuego falso, pintamos calabazas terroríficas y jugamos a tirarlas montaña abajo… no hubo nada perfecto, salvo lo único que quieren nuestros hijos de nosotros y es que pasemos tiempo con ellos. Hoy solo me arrepiento de haber estado demasiado rato detrás de cámara para hacer estas fotos. Dejar la cámara es algo que tengo que ir aprendiendo y que conseguiré algún día.

Sé que para algunos el disfraz quizá os ha sabido a poco, así que aquí  os dejo el  del año pasado, que estaba más currado pero no le hizo más feliz.

 

Como cada vez estoy más enganchada a la literatura infantil  a partir de hoy  cada post irá con una recomendación literaria. Hoy y como no podía ser de otro modo, os recomiendo  un libro mounstruoso que en casa nos hace reír mucho LA MONSTRUOPEDIA un catálogo de monstruos (que no existen).

¡¡¡Feliz Halloween dominguero!!!!

 

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