Digamos que lo de ir a dormir  no es el fuerte de Elia. Cinco minutos antes de ir a la cama  tiene una lista enorme de cosas importantísimas por hacer, desde reordenar los libros de la estantería hasta hacer invitaciones para su próxima fiesta de cumpleaños… Podemos decir que es un momento complicado, donde yo  casi no tengo energía y ella está en su máximo apogeo. Al final lo resolvemos con altas dosis de sentido del humor porque tenemos una norma en casa y es irse a dormir con una sonrisa y si puede ser a carcajadas mejor que mejor.

La siesta perfecta es un libro muy, muy divertido que me ha ayudado a convertir el “momento drama”  de ir a dormir en risas y buen rollo.

Os lo recomiendo desde muy peques, aunque a Elia  con 6 años le encanta y se parte de risa. La siesta perfecta es un libro infantil muy, muy divertido y no solo lo digo yo, en Boolino  también piensan lo mismo.

Los cuentos infantiles para niños de 3 a 6 años tienen la finalidad de entretener, jugar, hacer reír e incluso dormir a los niños. Son historias muy simples que tienen importancia en cómo se cuentan más que en la historia en sí.

Es muy importante nuestro papel como cuentacuentos. Por eso, desde Boolino, os proponen La siesta perfecta, un cuento muy divertido, perfecto para los más pequeños. Con este libro los adultos debemos actuar para presentarles cada personaje, poniéndoles diferentes voces e interactuando con los niños. Se reirán, conocerán cada nuevo animal que les presentaremos y harán suyo un libro con ganas de que se lo contemos “muuuuchas” veces.

La siesta perfecta: un cuento infantil muy divertido

Hay una brisa muy agradable en la selva. Tan agradable que los animales de la selva caerán rendidos uno tras otro bajo los efectos de esta brisa. El jaguar es el primero. Está tan cansado que necesita echarse una siesta de tan solo diez minutitos. Para no dormir demasiado le pide a un coatí que lo despierte. Aunque éste se da cuenta de que el jaguar tiene razón y la suave brisa invita a dormir, por lo que  le pide a una cacatúa que transcurrido este tiempo lo despierte a él. Se crea así una cadena,  el coatí se lo pide a la cacatúa y ella a un perezoso. El perezoso siente mucha presión porque él también nota la brisa y quiere dormir. Y no nos vamos a engañar, porque es un perezoso y ya sabemos que los perezosos se llaman así por algo…

 

Fotos: Cada día es domingo

Texto: Boolino y Cada día es domingo

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