Se puede decir que estamos oficialmente de vuelta, aunque creo que he intentado retomar el ritmo del blog un par de veces durante estos meses estivales. Este es el segundo verano de Cada día es Domingo  y todavía no he aprendido que el blog también necesita vacaciones. Los que os habéis pasado por aquí habréis notado el descontrol de publicaciones o la falta de ellas y el minicaos blogueril que supone los meses de verano. Al final, y como siempre, la realidad se impone y cuando no se puede, no se puede. Pero ya hemos vuelto a casa y las semanas de siete domingos vuelven a la normalidad.

Este verano, como cada año he pasado un para de días en el pequeño pueblo de mis padres, donde los días parece que tengan 48 horas, pero tienes la sensación de que no las necesitas para nada. Allí el tiempo se relentiza, el ritmo de las cosas es el que es y lo cotidiano pasa a ser extraordinario. Despertar por la mañana, ir a comprar el pan, buscar tesoros escondidos… Lo viejo tiene categoría de auténtico y lo sencillo de excepcional y de repente puedes disfrutar de una luz especial que entra por las ventanas.

despertar acered

ventana acered

falda luz

Yo soy de las que empieza el año en septiembre, decisiones, nuevos propósitos, nuevas ideas, nuevos retos, nuevos planteamientos…Además este año Elia empieza el cole y eso lo cambiará todo sustancialmente.

Durante estos tres años, Elia no ha ido a la guardería y entre el tipo duro, la yayi y yo hemos estado full time con ella. Eso me hace pensar que voy a tener más tiempo, o por lo menos lo voy a tener más organizado. Ya no voy a necesitar días de 48 horas o escribir a horas inconfesables o trabajar mientras hago churros de plastelina, cosa que aunque no lo parezca,  puede llegara a provocar un nivel de estres preocupante. La plastelina, el portátil y Elia pueden ser una combinación explosiva. Y sobre todo voy a dejar de quejarme constantemente de no tengo tiempo, no tengo tiempo.

Este post ha sido para calentar motores, Cada día es domingo cumplirá dos años en unos meses, tendremos nuevo logo, acabaremos el interminable rediseño, seguiremos con las colaboraciones en Mi bebé y yo y Mammaproof  y muchas más cosas. No dejéis de daros una vuelta por las semanas de siete domingos.

¡Feliz «domingo»!

5 Comments

  1. Aii eso del tiempo nos lleva a todos de cráneo. Este año, debido a un cambio de cole, mis hijos no vendrán a comer a casa y aunque tengo mas tiempo, se me hace taaan extraño estar tantas horas sin tenerles por aquí, pensaba que estaría feliz como unas castañuelas, pero de momento aún no me he acostumbrado.

    Cuéntanos como lo llevas tu ¿vale?

    Un abrazo

    Maite

    • cded Reply

      Hola Mayte,
      estamos en periodo de adpatación, aunque creo que es más para mí que para ella. Poco a poco nos iremos organizando estoy segura.
      Besos y gracia por tus pasarte por las semanas de siete domingos.
      Esther

  2. Pingback: Parar para tomar impulso - Cada día es domingoCada día es domingo

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