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Este verano le he cogido el gusto a hacer pequeñas escapadas de dos o tres días a no más de una o dos horas de distancia de nuestra casa. Vivimos en Barcelona y tener la opción de elegir entre mar o montaña sin irse demasiado lejos es un privilegio y una buena opción para viajar con niños. En vacaciones siempre hemos aprovechado para hacer un gran viaje, pero este año el planteamiento fue algo más sencillo pero no por eso menos divertido. Notaba que en las últimos salidas Elia me pedía ir a otro ritmo, que necesitaba disfrutar más tiempo de las pequeñas cosas, dejar de lado el ritmo del turista y disfrutar de un entorno de naturaleza. Elegimos dos destinos muy diferentes: el primero el Vall de Núria para después hacer un pequeño recorrido por la Costa Brava.

Durante todo este verano hemos acumulado montones de momentos “domingo”, pero si me tengo que quedar con uno ese ha sido el momento de “Le carrousel” en la ciudad de Lyon, o como lo llama Elia “tivovivo”. En nuestro viaje a la ciudad del Ródano, Elia descubrió muchas cosas, como siempre que salimos de viaje. Esta vez descubrió los carrouseles y los desayunos de “nocilla”, aunque ésto os lo contaré en unos días. Lo de los carrouseles o tiovivos fue un flechazo a primera vista. Todo empezó con unas vueltas sobre un caballo negro; ¡había que verle la cara de felicidad!, y a partir de ahí,  ¡horror! Habíamos abierto la caja de pandora.

Viajar con Elia es siempre una experiencia increible. Es cierto que viajar con niños implica ciertos cambios en lo que respecta a ritmos y a logística, pero compensa con creces descubrir juntas nuevos lugares y ver todo lo que aprende y cómo madura  después de cada viaje. Es algo que no tiene precio.

Nuestra última escapada fue a Lyon y aunque tenía pensado empezar con un plan con peques por la ciudad francesa, primero he decidido compartir uno de mis hallazgos: La Limonade de Marinette, un paraíso para los amantes del vintage y una de las mejores opciones para comer en Lyon sin dejarse medio sueldo.

Hace ahora un año, el verano pasado, viajamos a Londres para pasar unos días de vacaciones/trabajo. Fueron casi cuatro semanas en las que acumulamos un montón de experiencias, hice miles de fotos, tomé notas y de paso disfrutamos de muy buenos momentos con amigos, nuevos y viejos. Regresé encantada y al llegar a casa pensé que una experiencia vital así se merecía un post Londres con niños o casi un monográfico, pero la vida cotidiana se impone, lo urgente pasa por delante de lo interesante y no encontré el momento de ordenar todo el material, aunque os he ido dejando algún post como el de Tin Lid o el de Lyli Vanilly´s Bakery. Ahora, un año después, ha llegado el momento,  así que hoy toca planes con niños en Londres y además gratis. Sí, no me he equivocado: “free”.

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