Me jure y perjuré que no volvería a disculparme por no publicar cuando toca,  pero es que este mes con tanto festejo familiar tengo el blog abandonado. Ultimamente mis días tendrían que tener 48 horas o más. ¡Que levante la mano a quien no le da la vida!

En mi cuenta de Instagram ya os había avisado de  lo intenso que es el mes de marzo en las semanas de siete domingos. Toda la familia cumple años en marzo y esto es un sin parar de festejos varios. Cumple de Elia en fases: fiesta “intima” en casa, pastel para llevar al cole, fiesta en el parque con los amigos, fiestas familiar a lo grande. A eso añadimos mi cumpleaños, el de su padre, el del abuelo, amigos, tíos y algún primo… esto es un sin vivir de velas, espanta suegras y globos.

Elia cada año tiene las expectativas más altas y yo cada año improviso más. ¿Dónde quedaron aquellos cumples con temática, piñata, bolsas personalizadas para los invitados, cupcakes, decoraciones DIY ?

Y no solo eso; unos días antes entramos en  una locura colectiva familiar para comprar el regalo perfecto, el juguete más molón, educativo y de diseño. Elia tuvo juguetes pero nos dio una lección de cordura de esas que nunca voy a olvidar: cuando le preguntamos qué quería de regalo para su cumpleaños nos dijo que lo que quería no se podía envolver. ¿Cómo?  ¿Estará poseída por una preadolescencia precoz y ya nos está pidiendo una moto de dimensiones imposibles que no se puede envolver?

Nada más lejos de la realidad, Elia nos pidió un día sin móvil, quería que le regalaramos un día sin estar pegados a esa pequeña pantalla que no nos deja vivir momentos, solo capturarlos. Os podéis imaginar mi cara, ¿no? En ese momento respiré hondo, le di unos besos y unos cuantos achuchones  y le dije  que no le prometía  un día sin móvil sino toda la semana. He de confesar que lo he cumplido a medias, pero al 100%  cuando estaba con ella. Trabajo pegada al teléfono móvil y parece que es un imposible pero se pude prescindir, es una cuestión de actitud y disciplina. Palabra de mamá emprendedora multitareas.

Esta semana he aprendido muchas cosas, entre ellas  que los mejores regalos son los que nos se pueden envolver. Elia lo tiene claro por eso para mi cumple me regaló un mañana en la piscina para las dos. Nos pasó de todo, me dejé el gorro, me llevé dos chancletas del mismo pie y también me olvidé el neceser con todo lo necesario para cambiarnos, pero lo resolvimos como pudimos, con ingenio, con altas dosis de improvisación y sobre todo con mucho sentido del humor. Otro de esos regalos que no se pueden envolver, grandes cantidades de sentido del humor para resolver situaciones imposibles. Eso también es #actituddominguera.

¡Feliz “domingo”!

2 Comments

  1. Qué grande Elia! Qué gran lección: los mejores regalos/momentos pasan por olvidarse de las pantallas y los objetivos y reirse de nuestros despistes / improvisaciones. Nadie es perfecto, ni falta que hace.

  2. Elia vale si pesó en oro. Que te digo vale mil veces Felicidades ya se que vas te p/*/o culo pero una cosa que debes saber. Lo estas haciendo muy muy bien por eso la vida te premia con esa pequeña tan adorable. Daniela mi hija tiene 5 años y su yaya mi madre estas navidades nos dio una muy mala noticia; tenía un cáncer inicial de cervis vive en Colombia así que la niña se enteró y si que se enteró. Mi madre pasaba del tema hablaba de las fiestas navideñas de mil cosas si querer afrontar el problema y un día le dijo a Daniela que quería de Navidad por parte de ella y su respuesta fue dura pero eficaz “jaja lo único que quiero es que visites al médico no quiero que te mueras ve al médico rápido porfavor” nos dejó con la boca abierta según yo ella no entendía mucho del tema . Por cierto acabamos de aterrizar y todo fue bien.

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