Viajar con Elia es siempre una experiencia increible. Es cierto que viajar con niños implica ciertos cambios en lo que respecta a ritmos y a logística, pero compensa con creces descubrir juntas nuevos lugares y ver todo lo que aprende y cómo madura  después de cada viaje. Es algo que no tiene precio.

Nuestra última escapada fue a Lyon y aunque tenía pensado empezar con un plan con peques por la ciudad francesa, primero he decidido compartir uno de mis hallazgos: La Limonade de Marinette, un paraíso para los amantes del vintage y una de las mejores opciones para comer en Lyon sin dejarse medio sueldo.

 

tarjeta limonade marinette

Fué casi al final del viaje y por casualidad. Descubrirmos uno de esos tesoros  urbanos escondidos en una callejuela. Con la idea de ir a la parte vieja de la ciudad y dejarnos perder por su calles adoquinadas, acabamos cruzando uno de sus puentes sobre el Saone, la pasarela Saint George, y justo al girar, la imagen retro de Marinette nos llamó la atención. Al principio no sabía si era un museo, una tienda de refrescos o un restaurante. Resultó que era un poco de todo. Nos sentamos a comer y como no podía ser de otro modo a  probar la limonada artesana de Marinette.

lomonade de marinette botellin

Platos, vasos, todo con aire retro. Las mesas y sillas de Formica y las paredes repletas de objetos de los años cincuenta y sesenta, chocolates, jabones, juguetes… Fue un viaje al pasado y un lujo para el paladar; magret de pato y unos raviolis de salmón con no se muy bien qué y eso sí, mucho queso. Una comida sencilla, casera pero riquísisisma.

plato la limonade de marinette

limonade marienette plato elia

Elia estaba encantada. Entendió desde el primer momento que no se tocaban las cosas, por que su espacio está lleno de tentaciones para los peques. Es una explosión de estímulos visuales más que recomendable y más sus helados artesanos.

helado marienette

No pensé que un lugar con las paredes tan abigarradas me hicieran sentir bien con tal acumulación de objetos. No podía dejar  de mirar a un lado y a otro y de hacer fotos con el móvil, porque es lo que tienen los hallazgos, no estaba previsto y ese día no cargué con la reflex.

Me sentía como en casa. Mis padres tuvieron un colmado durante más de cuarenta años y todos aquellos productos, las estanterías llenas, los letreros, las mesas y sillas me recordaban mis ratos, que no fueron pocos, jugando entre las estanterías de la tienda.

limonade de marinette estanterias

limonade marianette caja

Además del bistró, justo al lado se encuentra Les Ateliers de Marinette, una tienda donde poder comprar objetos antiguos en perfecto estado, desde bobinas de hilo a bombillas o pequeños juguetes. Y también es el paraiso de los amantes de las Polaroid. Al entrar me quedé impresionada. Era una tienda llena de tesoros. Me hubiera gustado volver con calma, ya que no le podía pedir más paciencia al Tipo duro y a Elia, así que nos retiramos. Justo al lado hay dos parques para que los peques puedan jugar un rato, así que no se le puede pedir más a mi hallazgo lyonés.

ateliers de marinette

¡Feliz “domingo”!

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