Parece que las reflexiones postvacacionales están muy presente en los últimos post del blog. Será que el mes de septiembre es para eso. Sin ánimo de aburrir, hoy vuelve a tocar un post de esos de comerse un poco el tarro. Nunca me han gustado las etiquetas y que te definan exclusivamente por lo que haces o por la profesión que ejerces, sin embargo no puedo evitar pensar en cómo será Elia o qué será cuando sea mayor. Dicen las malas lenguas que los padres proyectamos en los hijos nuestras fustraciones y todo lo que nos hubiera gustado hacer o ser, así que intento no solo mostrarle las cosas que me gustan sino ofrecerle todo un mundo de posibilidades para que experiemente y para que ella misma elija su camino.

Sin embargo, necesariamente está influida por lo que ve en casa y va a vivir con ello . Su padre es escritor, ella no entiende muy bien qué es  pero le ve trabajar sobre el teclado y su despacho forrado de libros; yo también estoy todo el día con el ordenador y además con la cámara de fotos. La llevamos al cine con frecuencia, una de nuestras pasiones y viaja con nosotros desde los 7 meses. Sin embargo no somos nada deportistas, somos muy urbanitas y no tenemos coche ni mascota.

bailarina libro

Una de las características de Elia es que tiene un punto muy teatral y puede ir en cuestión de segundos de artísta compulsiva a cocinera pasando por médico y acabando por guardia urbano.Hay semanas que no dibuja nada y después produce tantos dibujos que daría para empapelar toda la casa. Ese caos de los niños me encanta, desbordan creatividad y no necesitan ser algo en concreto porque cada minuto pueden cambiar y  hacer combinaciones explosivas. ¿Por qué no ser bailarina fotógrafa?, ¿quién dijo que no se puede?

cámara bailarina

El mundo adulto tiende a ponernos etiquetas que nos encorsetan, que nos limitan y que hacen que dejemos de aprender, cargados de prejuicios y sin buscar nuevos caminos. Cada vez me doy más cuenta de lo mucho que me ha limitado esa falta de improvisación y de dejarme llevar. Tener hijos te hace volver a tirarte por los suelos, hacer guerra de almohadas y  ¿por qué no?,  lanzarse a bailar danza clásica.

bailas

Dectactar sus preferencias , sus vocaciones y darles facilidades para desarrollarlas me parece fundamental, pero sin obsesiones. Igual no hace falta ser el mejor en nada, igual no hay que competir con nadie que no sea uno mismo. Igual solo se trata de  ser feliz y no de aprender chino con tres años.

Hay algo que tengo claro, que da igual lo que hagamos a dejemos de hacer lo importante es no dejar de aprender. El otro dia leía en una entrevista a un cientifico que en el momento que dejara de aprender dejaría de vivir. La vida es un aprendizaje y no importa lo que seamos, lo realmente importante es ser y hacer lo que nos haga felices. Eso sí, siempre capturando “momentos domingo” , aunque sea con fotos desenfocadas.

feliz

 

 

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